28-F: el Día del Colonialismo y la mentalidad colonizada en Andalucía

 

 

 


Para comprender las ideas y sentimientos de algunos compatriotas, incluso autodenominados "andalucistas", habría que recordar un hecho de la vida de Malcolm X. En concreto un debate producido en una cadena norteamericana, no entre él y un blanco, sino entre él y otro negro, pero eso sí, partidario de las teorías "moderadas" de Luther King. Cabría aclarar, previamente, que una de las diferencias fundamentales entre los idearios representados por ambos, era que mientras que el de Malcolm X correspondía a una teorización de liberación nacional y social del pueblo afro-americano en USA y, consecuentemente, una praxis de lucha por su independencia con respecto a la "Unión"; el de Luther King era un movimiento que propugnaba la plena integración de dicho pueblo en los EE.UU. Que pretendía tanto la aceptación del negro por el blanco, como la de este con respecto a sí mismo como un norteamericano más. Aspiraba a un Estado "plurinacional". Para uno, los Estados Unidos era el problema, para el otro la solución. Claro que la historia "oficial" o "académica", nos hablara de los musulmanes negros estadounidenses como de una mera "secta religiosa". Es el mismo proceso interesado de reduccionismo caricaturesco de la realidad social que califica la lucha norirlandesa de "conflicto católico-protestante" o la palestina de "confrontación islámico-judía".

En el debate, ante las acusaciones que el seguidor de King le espeta, en el sentido de que su "radicalismo" era no solo utópico e irreal sino perjudicial para la causa, Malcolm le contesta que: "...Históricamente, había dos clases de esclavos en las plantaciones: el negro de la casa y el negro del campo. El negro de la casa vivía en la casa, junto a su amo, en la casa grande; o bien en el sótano o en el desván. Se vestía bien y comía bien, de las sobras del amo. Quería a su amo, yo diría que lo quería más que lo que el amo se quería a si mismo. Si el amo preguntaba; ¿tenemos una casa bonita?, el respondía, si amo, tenemos una casa bonita. Si la casa del amo se incendiaba, el negro de la casa corría a apagar las llamas. Si el amo de la casa enfermaba, decía; ¿qué le pasa amo, estamos enfermos?. ¡Estamos enfermos!, esa era la mentalidad del negro de la casa. Si otro esclavo se le acercaba para decirle: ¡huyamos, separémonos, escapémonos de este amo cruel!; el decía: ¿para qué?, ¿que hay mejor de lo que tenemos aquí?, ¿huir?, yo no me voy a ninguna parte. Así era el negro de la casa. Entonces era el negrito de la casa, y sigue siéndolo, porque aún hay muchos negritos de la casa correteando por aquí". Ésta mentalidad fue también denominada por los luchadores afro-americanos: "de Tío Tom".

Completando el ejemplo de Malcolm, habría que decir que tampoco todos los "esclavos de la casa" eran iguales. Los había de dos tipos. Ambos eran "Tíos Tom", ambos eran colaboracionistas, a ambos les habían colonizado el alma, pero desde perspectivas plenamente diferenciadas. El primero estaba constituido por aquellos que eran conscientes de su condición de esclavos, de la desigualdad e injusticia que conllevaba, de la mentira y la opresión en la que vivían pero que, considerando que otra realidad era impensable, se "adaptaban" intentando que la existencia de ellos y los suyos fuese lo más llevadera posible. Eran los "maduros" y "positivistas". El otro grupo lo conformaban aquellos que tan siquiera eran conscientes de la situación y estaban plenamente convencidos e imbuidos de la "naturalidad" de la misma. De la racionalidad de la ideología que la sustentaba, así como del papel de esclavos que les correspondía.

El ejemplo anterior es una magnifica descripción gráfica del concepto de "mentalidad colonizada" estudiado por intelectuales como Franz Fanon. Los viejos álbumes fotográficos están repletos de instantáneas de jóvenes del "tercer mundo" que acudían a la metrópoli colonizadora a "formarse". Y aún hoy lo hacen. El neo-colonialismo solo ha sido posible gracias a esta esclavización de la mente y las almas de los colonizados. Ello ha evitado la necesidad de la represión física. El paso del colonialismo al neo-colonialismo es, ante todo, un cambio de método de esclavización. La sustitución de las cadenas en los tobillos por otras en los cerebros. Las élites intelectuales de los pueblos oprimidos viven el sueño inducido por el amo. Imbuidos de su "cultura", sus "valores" económico-políticos, la visón de su "objetividad científica", de su "historia académica", etc. Ellos son sus propios rehenes y controladores de sus pueblos. No poseen cadenas físicas, sino ideológicas. Sutiles e invisibles, pero infinitamente más eficaces. Se les adoctrina para que sean unos buenos capataces de los intereses imperialistas. No puede existir otra cultura, otra economía, otra política, otra visión de la ciencia u otra versión de la historia, porque la que les han inculcado es la única real y posible. Y la "vacuna" mental inoculada contiene las ataduras imprescindibles para que el "amo" imperialista se asegure la fidelidad inquebrantable del "esclavo de la casa", del intelectual nativo que actúa como policía ideológico de su propia gente, de los "esclavos del campo".

Andalucía es una tierra ocupada y colonizada para su explotación desde hace más de quinientos años y, como tal, también ha generado sus propios "Tíos Tom". El autonomismo andaluz es una palpable plasmación de esa mentalidad colonizada entre nuestros compatriotas. Los "autonomistas" de diversa índole: regionalistas, federalistas, andalucistas, incluso pseudo-soberanistas, constituyen nuestra propia y contemporánea versión de "esclavos de la casa del señor". Son los "realistas" que se esfuerzan por obtener mayores "ventajas" dentro de la situación, pero sin atentar contra el statu quo establecido, más allá de las palabras. Los que viven y pretenden que vivamos en la casa del amo (el Estado Español), o bien en el sótano o en el desván, de las sobras del Señor. Y que quieren a su amo, (España) incluso más que él a sí mismo. Si el amo pregunta; ¿tenemos un Estado democrático?, el responde, si amo, tenemos un Estado, mejorable pero democrático. ¿Y una autonomía? Si amo, tenemos una autonomía mejorable pero de primera. Si la casa del amo (El Estado) está en peligro (ruptura), el autonomista corre a salvarla. Si el amo de la casa (España) enferma (crisis), dice; ¿qué le pasa amo, estamos enfermos? ¡Estamos enfermos!, esa es la mentalidad del "autonomista". Si otro esclavo se le acerca para decirle: ¡huyamos, separémonos, escapémonos de este amo cruel, luchemos por nuestra independencia!; el dice: ¿para qué?, ¿que hay mejor que el Estado democrático y autonómico que tenemos aquí?, ¿huir?, ¿Independizarnos?, yo no me voy a ninguna parte. Esa es la mentalidad colonizada del "autonomista" andaluz.

El 28-F, como símbolo de la "autonomía andaluza", representa la administración neo-colonialista española en nuestra tierra y, sus defensores, a los "negros" de "la casa del señor" español. ¿Cuál es la razón de que el españolismo haya sustituido al 4 de Diciembre por el 28 de Febrero como "Día de Andalucía"?. Evidentemente porque, por encima de cualquier otra consideración, reivindicar una fecha va en contra de sus intereses mientras que promocionar a la "sustituta" los beneficia. Indudablemente, si lo que el 28-F fue y representa los pusiese también en riesgo, hoy estaría tan "olvidado" y menospreciado como el 4-D. ¿Y cuáles son los intereses de un españolista?, ¿Cuál es el proyecto españolista en Andalucía? Obviamente perpetuar a nuestro País dentro del Estado Español. Mantener secuestrada y negada nuestra Soberanía Nacional. Nuestra Libertad colectiva como pueblo. De ahí la contradicción de que un nacionalista andaluz "celebre" o "conmemore" dicha festividad como suya o propia del Pueblo Andaluz.

En estos días, el españolismo militante, así como sus conscientes o inconscientes colaboradores, nuestros patéticos "Tíos Tom" defensores de nuestra "autonomía", os volverán a recitar la letanía de la importancia de dicho día. Del gran triunfo que significó para nuestro Pueblo y de los grandes avances y beneficios que la "autonomía andaluza" han supuesto. Os dirán que ese día, contra viento y marea, nuestro pueblo voto masivamente y logró nuestro derecho a una "autonomía de primera". Pero lo cierto es que el referéndum no se ganó, como sostienen, se perdió. La "autonomía de primera" no la conquistamos en la calle, nos fue concedida en los despachos. Pero lo trascendente, según mantienen, es que llevamos disfrutando de veintiocho años de "máximos techos competenciales" gracias a que accedimos a la misma a través del artículo 151 de la Constitución, y no del 143, como pretendían obligarnos. ¿Cómo es posible entonces que Andalucía esté por debajo, en todos los índices socio-económicos, de otros territorios como Valencia o Madrid, que solo detentan una "autonomía de segunda" a la que accedieron mediante el 143? Y no cabe la repuesta oportunista e interesada de que es debido a la falta de unos dirigentes propios, no pertenecientes a partidos estatales. En Valencia o en Madrid nunca han gobernado benéficos "valencianistas" o "madridistas", sino malvados "centralistas". ¿Entonces?

Evidentemente, y pese a todo, la Andalucía del 2009 no es la de 1980. ¿Y qué?, Tampoco ningún otro rincón de esta Península es idéntico al de entonces. No es que la Andalucía actual tenga mejores infraestructuras, etc., que la de los ochenta, en que en toda la Península las hay. Han pasado veintinueve años en todas partes. Es una falacia fruto de la ignorancia o de un intento interesado de confundir, comparar esta Andalucía con la de entonces. Comparadme aquella Andalucía con su entorno y a esta con el suyo. Estábamos los últimos y, en la actualidad seguimos estándolo. Mientras permanezcamos formando parte de esta o cualquier otra España, continuaremos igual. Esa es la causa.

Aquel 28 de febrero de 1980 es ininteligible si no lo analizamos en el contexto de la "Transición" e, igualmente, en relación con otra fecha previa: el 4 de Diciembre de 1977. Tras la muerte del "Caudillo", el Régimen pacto con la "oposición democrática" compartir el poder, a cambio de mantener las bases fundacionales y justificas de todo Estado Español: la "unidad indisoluble" y la "economía de libre mercado". En esto se resume la "reforma": la continuidad de las instituciones franquistas, ampliadas a la participación de la oposición "moderada" y remozadas según formalismos democrático-burgueses. Pero, si todo proyecto estatal posee como fronteras infranqueables la "unidad" y el "libre mercado" es porque España solo es una superestructura creada y mantenida, en exclusividad, para facilitar la explotación de los pueblos peninsulares e insulares mediante su imposición. España no es más que la administradora y controladora de la explotación. Y, dentro de ella, a cada territorio se le ha adjudicado un papel. El de Andalucía es el de colonia interior proporcionadora de mano de obra barata y materias primas que le serán después vendidas como productos manufacturados. Andalucía, por tanto, no está en el "furgón de cola" del Estado como consecuencia de políticas, inversiones o gobiernos, sino por ser ese el lugar adjudicado dentro de ese latifundio de explotación intensiva llamado España. Consecuentemente, no hay solución dentro de España, sea cual sea su "forma de Estado" o las características del mismo. Sea cuales sean las estrctuturas y el grado de descentralización. España es en sí el problema.

El 4 de Diciembre de 1977 más de millón y medio de andaluces inundan las calles. Unas manifestaciones convocadas para reforzar y servir a modo de ratificación del proceso "pre-autonómico", descafeinado y meramente descentralizador, iniciado dos meses antes por los recién elegidos parlamentarios en las generales de Junio, se trasmuta en una oleada de autoafirmación identitaria y reivindicación de autogobierno por parte del Pueblo. Los convocantes fueron los primeros sorprendidos y atemorizados por la visión de una Andalucía despierta y en lucha. Prueba de ello es que un año después, el 4 de Diciembre del 78, en lugar de volver a convocar al pueblo, se reúnen y acuerdan procurar "la autonomía más eficaz en el marco de la Constitución". Una Constitución aún jurídicamente inexistente, que sería aprobada dos días después y "sancionada" por el Rey veintiuno más tarde. Es el Pacto de Antequera. La confabulación para devaluar las ansias de libertad popular, para desmontar ese peligroso y "levantisco" espíritu del 4-D, manteniendo a Andalucía dentro de los parámetros previstos. De ahí el acotarlo dentro de una legalidad inexistente. "Constitución", entonces y hoy, significa: España.

Una vez celebradas las primeras elecciones generales y aprobada la Constitución. La derecha ha obtenido todos sus objetivos. Un Estado moldeado según sus intereses y con ella al frente. Por el contrario, la socialdemocracia ve que su poder se reduce a niveles locales y a algunas zonas periféricas. De ahí que mientras a estos les nace una inusitada vocación "municipalista" y "autonomista", UCD decide "racionalizar" el proceso, o sea paralizarlo. Para una "izquierda" que pensaba que tardaría muchos años en conquistar Madrid, que como buenos españolistas era lo que realmente les importaba, la trinchera municipal y "regional" era un contrapoder, un sucedáneo compensador. Por el contrario, para la derecha era un riesgo y una "competencia". Estas son las razones de fondo por las que unos encabezaron las "reivindicaciones autonómicas" y otros se opusieron. Eran meros cálculos de estrategia política con respecto a la obtención o conservación del poder. A ninguno les importaba Andalucía, sino España. Además, entre la burguesía estatal y las vasco-catalanas había un "tira y afloja" larvado por la delimitación de controles territoriales. Es en este contexto en el que hay que enmarcar el autonomismo andaluz y el referéndum del 28 de Febrero de 1980. En el proyecto de acabar con el espíritu de aquel 4-D, así como, por un lado, en este juego de poderes y contrapoderes entre españolistas y, por otro, entre estos y los nacionalistas burgueses, en el cual los andaluces íbamos a ser utilizados como arietes de los primeros contra los segundos.

Esa es la diferencia esencial entre el 4-D y el 28-F. Mientras una fecha simboliza el levantamiento de un pueblo en reivindicación de su autogobierno, otra representa el "encauzamiento" y desvirtuación de dicha reivindicación dentro del proyecto opresor español. La conversión de nuestras ansias de libertad en más centralismo españolista envuelto en descentralización administrativa del Estado. La mejor prueba es el propio Estatuto de 1981 que, en su artículo 2, afirmaba que Andalucía "se constituye en Comunidad Autónoma, en el marco de la unidad indisoluble de la Nación Española, patria común e indivisible". Límite mantenido y ratificado en el actual. Y para un luchador por la libertad de Andalucía, este concepto invalida el resto del contenido estatutario. Lo importante, trascendente y determinante de las cadenas no es su extensión u holgura, sino su existencia o inexistencia. Por eso el españolismo reniega del 4-D y potencia el 28-F y, por eso mismo, un nacionalista coherente debe hacer exactamente lo contrario. Celebrar el 28-F, es festejar nuestro estado colonial. Nuestra falta de Soberanía Nacional. Nuestra negación como País y nuestra esclavitud como Pueblo. Andalucía solo tiene un Día: el 4 de Diciembre. El 28 de Febrero es el Día del colonialismo y de las mentalidades colonizadas. Otro Día de España y el españolismo.

 

FRANCISCO CAMPOS LOPEZ