CULTURA Y NACIONALIDAD
"La CULTURA, como realidad colectiva, es decir, en su autenticidad misma, es lo que queda cuando todo se ha perdido, cuando todo ha sido arrebatado. Así, devolviéndole a un Pueblo su Cultura se le ofrece la posibilidad de reencontrar todo lo demás. Se le da ante todo conciencia, después una historia y, por fin, un lenguaje. Dicho en otros términos: se le dan armas para reconquistar su propia existencia, su autonomía, su dignidad".
C. ZIMMER
A) Introducción.-
Frente a todas aquellas definiciones academicistas, reduccionistas o metafísicas que suelen hacerse a la hora de definir el concepto cultura, nosotros definimos la Cultura como la forma específica de vivir la experiencia humana, resultado de la continua adaptación de una comunidad concreta a su medio físico, así como a sus condicionamientos económicos, sociales e ideológicos.
Nosotros partimos de que la Cultura es una manifestación de la realidad política, económica y social de un Pueblo. Y bien, constituyendo Andalucía una comunidad dependiente y oprimida, la cultura andaluza debe ser analizada necesariamente como una cultura en la dependencia y la opresión; una cultura que debe liberarse de las trabas que le impiden desarrollarse plenamente y en libertad.
B) Opresión Cultural.-
La cultura andaluza es una cultura marcada por la dependencia; una cultura que vine siendo manipulada y dirigida desde el exterior; una cultura continuamente acosada por los sistemas culturales de los Estados dominantes y opresores, y que, a través fundamentalmente de los medios de comunicación de masas y las nuevas tecnologías, están intentando (y en parte lo consiguen plenamente) implantar un modelo estandarizado y uniformizado de cultura occidentalista, una cultura convertida por la lógica capitalista en simple mercancía sometida a la ley del mercado; en fin, la cultura andaluza está sujeta a todo un proceso de aculturación, desnaturalización y alienación tal que nos permite hablar de situación de opresión cultural.
Es un hecho objetivo evidente la existencia de múltiples formas de violencia, opresión y prostitución cultural dirigidas a impedir el fortalecimiento de nuestra identidad como Pueblo y la utilización de nuestra cultura como arma de denuncia y liberación.
Citemos sólo algunas:
- La política cultural oficial trata de fomentar al máximo un elemento que es decisivo en la adulteración y alienación de nuestra cultura: la confusión deliberada entre cultura andaluza y cultura estatal española. Se trata de confundir lo andaluz con lo español, y así negarle el contenido de símbolo diferenciador.
- Además, desde esos estamentos oficiales, se bloquean todas aquellas iniciativas o posibilidades de expansión, simbolización y recreación de elementos culturales netamente andaluces y populares que la puedan dotar de una identidad singular y emancipadora.
- Apuntar también que la constante presión que se hace para que los andaluces y andaluzas interioricemos que somos inferiores a otros Pueblos en nuestro habla, en nuestro pasado o en nuestras costumbres, es un elemento más del dominio y la opresión cultural. Como lo son también la falsificación folklorista de todo lo popular andaluz auténtico y el ocultamiento de nuestra verdadera tradición cultural crítica andaluza que tan rico pasado histórico posee y que pudiera contribuir a dotarnos de una clara identidad nacional.
- Asimismo, desde posturas pretendidamente universalistas nos han acusado a los andaluces y andaluzas comprometidos seriamente con la liberación de Andalucía de querer fomentar una cultura aldeana localista o provinciana reñida con la post-modernidad; ante esto solamente decir que tras el falso concepto de universalismo o cultura universal, tan solo se trata de ocultar la imposición colonizadora de las culturas de los estados dominantes sobre la de los Pueblos dominados. Y decir también, que nosotros pensamos que es deseable y necesario que existan influencias e interrelaciones entre las distintas y diversas culturas, pero eso sí, desde un claro posicionamiento de mutuo respeto. Nosotros no podemos sino tratar de fortalecer nuestra propia cultura para poder ofrecer a otros Pueblos lo mejor de Andalucía.
C) El nacionalismo andaluz como hecho cultural.-
- Los nacionalismos progresistas o de izquierdas (donde se inserta el nuestro) no son nacionalismos exclusivistas, sino nacionalismos internacionalistas, abiertos a la cooperación y a la solidaridad. Y ello, porque son nacionalismos populares, no nacionalismos diseñados o expresados desde la óptica burguesa. Nacionalismos populares que tratan de plantear las perspectivas y canalizar las exigencias de las clases populares, venciendo las situaciones de privilegio y creando una mentalidad de solidaridad efectiva entre las Naciones.
- Podemos afirmar que en situaciones de dependencia y subdesarrollo, la conciencia nacionalista es ya de suyo una opción cultural, y una opción cultural revolucionaria, puesto que supone plantear las base de la recuperación de la libertad nacional y de hacerlo con una finalidad explícita: crear una conciencia comunitaria que, saliendo de la dependencia, sea capaz de hacer aparecer un clima para la revitalización de todos los recursos y esencias reprimidas.
- Nuestro nacionalismo persigue la liberación de Andalucía mediante un proceso por el que el Pueblo Andaluz recobre el protagonismo y desarrollo de la comunidad andaluza, del Pueblo Andaluz. Para lograrlo nos es indispensable buscar las señas de identidad de nuestro Pueblo, reflejadas a lo largo de una historia compleja y riquísima. Pero esto es precisamente la cultura andaluza, aquello que da sentido, unidad y significado al hecho diferencial andaluz.
No se trata de compartir solamente unas ideas, sino también un conjunto común de creencias, sentimientos y valores mediante una conciencia colectiva que se pone en marcha. Estamos convencidos de que sólo libera lo que brota de la conciencia y voluntad de la propia comunidad. La revolución cultural que Andalucía necesita pasa por tanto por la toma de conciencia nacionalista.
D) Salir de la Encrucijada
Andalucía necesita urgentemente un proyecto cultural coherente y propio del que hoy carece. Necesita de una política cultural netamente andaluza, eso es, diferenciada, que respete nuestros intereses y motivaciones como Nación. Andalucía necesita con urgencia salir de la actual encrucijada en que se encuentra atrapada. Tarea compleja y nada fácil. Se trata de rescatar la cultura andaluza de la manipulación y apropiación españolista. Pero esto solo será posible en el contexto de una estrategia de transformación de las condiciones políticas, económicas y sociales que se traduzca en la exigencia de una efectiva autonomía y autogobierno nacional, de un auténtico poder popular andaluz.
"La única posibilidad de afirmar un existencia está fuera del sistema, en el rechazo de lo que se nos da y se nos autoriza, para conquistarlo por nosotros mismos" C. ZIMMER
MANU