Desde la Asamblea local de Sevilla de Nación Andaluza (N.A.), ante la nueva campaña de acoso al Pueblo Vasco, además de mostrarles nuestra solidaridad, queremos manifestar a la opinión pública andaluza y de otros pueblos oprimidos por el Estado Español, los siguientes puntos:
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Denunciamos el carácter nítidamente represivo de las últimas medidas jurídico-políticas ilegalizadoras adoptadas por las estructuras impuestas del Estado, contra colectivos sociales y políticos vascos, representativos del sentir de cientos de miles de ciudadanos de Euskal Herria, Así como las condenas a sus miembros.
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Consideramos de una gravedad excepcional, el estado de sitio permanente decretado contra los sectores sociales más reivindicativos de Euskadi, por no aceptar el asimilacionismo españolista, ni estructuras administrativas foráneas obligatorias, perseverando en la lucha por sus derechos nacionales y sociales.
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Tan grave como las acciones represoras del aparato político-jurídico, es el silencio cómplice o las meras condenas formales e intrascendentes, de todos aquellos que llamándose “de la izquierda transformadora”, “nacionalistas”, o ambas cosas, colaboran con su inacción complaciente o su actividad “institucional”, al afianzamiento de este Régimen y a la permisividad de sus actos antidemocráticos.
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La “lucha contra el terrorismo” solo es un pretexto. Lo que se pretende es aplastar toda oposición activa y coherente contra este españolismo neofranquista envuelto en formalismo “democrático”. Leyes como la de partidos, la existencia de tribunales de excepción, o la prohibición a que los vascos decidan libre y pacíficamente su futuro, son prueba de que no se persigue la violencia sino la disidencia.
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Nunca ha existido un “problema vasco”, catalán, andaluz, etc., lo que hay es un problema español. Si mañana otro pueblo estuviese en semejante circunstancias, si contase con un movimiento soberanista y antisistema con el apoyo y empuje del de Euskadi, actuarían con el de igual manera. España lleva más de quinientos años imponiéndose mediante la fuerza. Mediante el uso de la violencia de Estado.
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Pedimos a todos los demócratas reales y consecuentes que, conscientes de la trascendencia de los hechos, denuncien y se opongan al recorte de derechos que se le está infligiendo a ciudadanos por “delitos” de opinión. El problema a combatir es la existencia de un nacionalismo español, expansionista, exclusivista y represor, que constituye y conforma la esencia misma del entramado político, cultural y social estatal. Atrevámonos a gritar, bien alto: ¡¡¡Lo llaman democracia y no lo es!!!